Academia/El sistema de la economía de mercado

Carlos eduardo gutierrez villegas

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Ningún otro modelo ha sido capaz de proporcionarle a la sociedad los niveles de producción, progreso y bienestar, como lo ha hecho el sistema de economía de mercado o de propiedad privada.

Todos los países y sus sociedades requieren un sistema de dirección y control de sus actividades y procesos económicos.

 Por causa de la escasez y la limitación de los recursos, es preciso determinar la producción total, su composición, la asignación y uso de los capitales, la distribución de bienes y servicios y del ingreso nacional entre los diferentes sectores y miembros de la sociedad.

 Como esos problemas no se solucionan solos, se necesitan personas e instituciones que los resuelvan a través de un sistema económico que defina los propósitos que se persiguen, que organice los factores de producción disponibles en unidades productoras y que resuelva los conflictos entre los diferentes grupos sociales.

 Uno de esos sistemas es el de economía de mercado, liberalismo económico o de libre competencia, en el cual los factores de producción pertenecen a los particulares y a los mercados, y se presentan oferentes y demandantes para realizar sus transacciones.

 De allí sale bien librado el más eficiente, porque el mercado lo obliga a serlo, no el Estado ni alguna institución independiente, solamente el mercado representado y atendido por un sinnúmero de productores y consumidores.

 La lógica de un sistema de libre competencia se encuentra cuando los objetivos de la producción y la distribución los señalan, y los obtienen las empresas privadas que necesitan ser eficientes y trabajar adecuadamente para obtener ganancias o beneficios que les aseguren su supervivencia y posición en el mercado.

 Al subsistir y progresar, contribuyen al crecimiento y desarrollo del país, y al bienestar de su población.

 De esta manera la sociedad puede disfrutar el producto nacional por medio de la distribución de la renta, y gracias al sistema de los precios.

 Es importante recordar, además, que para asegurar el desarrollo económico es necesaria la acumulación de bienes de capital por medio del ahorro, y esa acumulación la realizan los empresarios privados voluntariamente.

 A partir de esto crean y ensanchan empresas para el beneficio de todos los grupos y estamentos sociales, entre los cuales se encuentra el Estado.

 El sistema de economía de mercado o de empresa privada se basa en un principio fundamental e invaluable: la libertad integral del ser humano, individual y socialmente considerado. Este sistema es el único que garantiza y proporciona la libertad para trabajar y producir; libertad para opinar y para consumir, para residir y vivir en donde se desee, y para contratar y asociarse con quien interese hacerlo.

 Para que este sistema funcione y produzca los resultados positivos que la sociedad espera, es necesario manejar políticas e instrumentos que permitan una utilización eficiente de los recursos, que generen amplia y libre competencia y que proporcionen incentivos o estímulos para la inversión. De igual manera, es necesario que exista un sistema político democrático y pluralista, que garantice la libertad, los hechos y las obligaciones de toda la comunidad.

 Sin embargo, nadie sostiene que el sistema capitalista o de economía de mercado sea perfecto, porque tiene sus errores e incongruencias que es preciso corregir.

 Pero lo que sí se puede sostener es que ningún otro sistema económico ha sido capaz de proporcionarle a la sociedad los niveles e índices de producción, progreso y bienestar, como lo ha logrado el sistema de economía de mercado o de propiedad privada.

 Por todo lo anterior la sociedad tiene la obligación y la responsabilidad de defender y conservar esas libertades: para nuestro bien y para el de las generaciones venideras.

No nos dejemos seducir y embaucar con los cantos de sirena que transmiten los grupos extremistas, enemigos de la iniciativa particular y de la empresa privada, quienes solo pueden ostentar la falsa autoridad que le dan las armas, así como sus métodos y procedimientos criminales y bárbaros.

Las asociaciones gremiales que representan al sector empresarial privado, todos los grupos que reúnen y conforman el factor trabajo, la Iglesia, la universidad y el país entero, deben unirse para que nuestra patria sea y continúe siendo libre, democrática y pacífica.

Porque la paz también requiere la existencia de un sistema económico que se identifique con la democracia y con las libertades económicas y políticas necesarias para toda la sociedad.

Ignacio Aguilar Zuluaga, Docente Universidad Sergio Arboleda

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