Colombia puede sembrar cinco veces más el área que cultiva

carlos eduardo gutierrez villegas

agricultura

El país cuenta con un potencial agrícola de 28 millones de hectáreas, según cálculos de los gremios.

Mientras el país utiliza hoy cinco millones de hectáreas para sus cultivos, no menos de nueve millones más son aptas para ser explotadas con producción agrícola.

A estas tierras habría que sumar 19 millones de hectáreas adicionales, que dejarían de ser ganaderas para pasar a producir alimentos, según los anuncios hechos por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), que busca optimizar la producción y la productividad pecuaria del país.

Por esto, Colombia cuenta con un potencial agrícola de 28 millones de hectáreas, según las estimaciones de los gremios de la producción agropecuaria y del propio Gobierno nacional.

Sin embargo, al revisarse las tendencias en el uso de la tierra en los últimos 21 años, las cifras dicen lo contrario, pues se han notado cambios en la estructura productiva del sector rural.

Por ejemplo, el área en cultivos de ciclo corto, como cereales, hortalizas y leguminosas, bajó de 2,3 a 1,4 millones de hectáreas, es decir, se han perdido 868.000 hectáreas, dice un reporte de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

En los casos particulares del maíz, por ejemplo, un cultivo estratégico para Colombia, han dejado de sembrarse 245.000 hectáreas.

Para el mismo período de la referencia hay casos más dramáticos en la pérdida de áreas sembradas: en sorgo suman 242.000 hectáreas, en cebada, 50.000, y, en trigo, 36.000 hectáreas.

Hoy, las áreas destinadas a estos productos son mínimas, pese a que el país ha incrementado el consumo de este tipo de productos. Las importaciones han sustituido a la producción nacional.

El café, por su parte, ha crecido levemente en 57.000 hectáreas, al pasar de 880.000 a 936.682 hectáreas sembradas, al cierre del pasado mes de octubre, según las estadísticas reportadas por la Federación Nacional de Cafeteros.

Sin embargo, vale la pena destacar que entre 1991 y el 2013, la distribución geográfica de la caficultura ha cambiado notablemente, pues el llamado Eje Cafetero -conformado por los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda- ya no lo es. Según el Sistema de Información Cafetera (Sica), el área sembrada ha mermado 10,4 por ciento en Caldas, 15,76 por ciento en Quindío y 14,78 por ciento en Risaralda.

Si hasta hace unos años las cosechas más grandes se registraban en esos departamentos, actualmente están en el triángulo conformado por Nariño, Huila y Cauca. Nariño es el nuevo ‘Eje Cafetero’, cuyas áreas cultivadas han crecido 63,6 por ciento en los últimos 13 años.

En este momento, el primer municipio cafetero del país es Pitalito (Huila), mientras que Antioquia mantiene el liderazgo por departamentos con el 16,4 por ciento de la producción nacional.

Este cultivo tendría la tendencia a estabilizarse en sus áreas, debido a la crisis mundial en los precios del grano que desde mayo del 2011 viene en caída sostenida.

Los que crecen

Donde sí se ha notado un mayor uso de la tierra ha sido en los llamados cultivos permanentes como la palma aceitera, el caucho y los proyectos de reforestación comercial.

Para la palma, las 452.435 hectáreas sembradas en las cinco zonas palmeras del país son apenas un ‘abrebocas’ a lo que hoy tiene como potencial el sector palmicultor.

¿Cuántas hectáreas le quedan por crecer a la palmicultura?

La respuesta no puede darla nadie, en la medida en que Colombia tiene inmensas áreas con potencial de desarrollo agropecuario. Para el caso de la palma aceitera deberá ir de la mano con las inversiones de los empresarios que instalen plantas de beneficio del fruto (extractoras), reconoce la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma).

Si esto no se da, las inversiones en palma se perderán; esto, debido a que, una vez cosechado el fruto de la palma aceitera, debe entregarse en el menor tiempo posible a las plantas extractoras de aceite. Lo anterior quiere decir que no es solo la intención de los productores del campo por tener cultivos de palma, sino que todos los desarrollos deberán hacerse de la mano de los empresarios.

El crecimiento del sector palmicultor podrá verse frenado en la medida que no se adopten medidas de prevención y control para la plaga de la PC, una de las mayores limitantes para este cultivo.

En el caso del sector reforestador, este no ha tenido la dinámica esperada, pues para el cierre del 2012 el propio Gobierno había presupuestado que las áreas sembradas totalizaron 600.000 hectáreas y hay solo 424.000.

Sin embargo, la dinámica está comenzando a sentirse, en la medida en que el Gobierno ha venido promocionando planes de promoción para el establecimiento de nuevas áreas.

Se estima que para finales de este año se establezcan 56.940 hectáreas nuevas, de la mano de proyectos que se ejecutan en las regiones Amazonia y Orinoquia, Caribe, Centro Oriente, Eje Cafetero, Pacífico Sur, Macizo colombiano y otros núcleos.

Los caucheros, por su parte, solo fueron atendidos como parte fundamental de las cadenas productivas del sector agrario desde la segunda mitad de la década de los años noventa del siglo pasado. Por tanto, se trata de un sector relativamente joven pese a que se siembra desde hace más de 100 años.

Según la Confederación Cauchera Colombiana, el país cuenta con 30.356 hectáreas de caucho natural de las que se encuentran en producción 2.195 en los departamentos de Caquetá, Santander, Antioquia y Meta.

En cuanto al cultivo del cacao, con más de 158.000 hectáreas sembradas, podría decirse que es uno de los que tiene las más altas expectativas de crecimiento.

Según un estudio de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoíca), se determinó que Colombia tiene no menos de 658.000 hectáreas en condiciones óptimas para la siembra del cacao, mientras que 2,6 millones tienen restricciones menores, es decir, que pueden ponerse en condiciones óptimas con algunas adecuaciones.

En el llamado Plan Decenal Cacaotero se busca aumentar el área sembrada en 150.000 hectáreas y rehabilitar 80.000 de plantaciones viejas en un periodo de 10 años, lo cual implica realizar nuevas siembras a razón de 15.000 hectáreas por año y renovar 8.000.

Al final, se busca una producción de 285.600 toneladas anuales, suficientes para atender el consumo interno y algunos excedentes de exportación.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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Archivado bajo Carlos Eduardo Gutierrez Villegas, DNE_, Factoring, Noticias

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